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Vale, de acuerdo. No hemos visto finalmente la versión de la que oímos  hablar originalmente, donde el protagonista era el Sheriff de Nottingham, y Robin el malo, con una atmósfera oscura, violenta y desesperada. En su lugar nos hemos encontrado con una  pelicula que hace una versión relativamente clásica del mito, pero absolutamente entretenida, divertida y bonita. Si, bonita. Por que aunque nos vamos encontrando con esos pequeños detalles que le encantan a Ridley Scott cuando tiene delante de su cámara a Russell Crowe, cuidando hasta el mínimo detalle su ropa, su armadura, y las tiras de cuero en el índice, como buen arquero ingles, cuando la cámara abarca grandes espacios, nos deleita con paisajes, grupos de guerreros, castillos y banderas al viento, que podrían servir en cada caso para un póster precioso. Esta claro que hablamos de un director que siempre se ha caracterizado por mostrarnos bellas imágenes, perfectamente fotografiadas, pero en esta película a veces se nota la pausa de un par de segundos para que nos recreemos en ellas.

Y también es divertida y entretenida. Rodada con soltura y velocidad, con un ritmo que no se acelera nunca, pero tampoco se detiene, las dos horas y media pasan volando como en los mejores tiempos de nuestro arqueólogo favorito y su látigo. La película intenta ser fiel a la época, pero no duda en modernizar actitudes y comportamientos. Teniendo al guión a un magnifico Brian Helgeland, podemos saber que los secundarios van a estar bien detallados, los diálogos serán divertidos y rápidos, con buenas contestaciones, y todo encajara al final. En algunos puntos podemos recordar Destino de Caballero, pero sin modernizar los comportamientos, aunque si tenemos a Mark Addy haciendo de Fray Tuck, en un papel perfecto para él, y mucha música animada, con un par de fiestas, en donde solo nos faltaba Robbie Williamns versionando a Queen. Pero tranquilos, aquí no hay que aceptar modernidades exageradas.

Eso si, hay que asumir que es una historia directa. Muy, muy bien contada, pero directa. Los buenos son buenos, aunque tengan sus fallos, y los malos son malos, aunque a veces te puedan caer simpáticos, y puedas entenderlos. Tenemos el sabio consejero que es despreciado por el joven Rey, la madre ya de vuelta de todo, los nobles un poco paletos, el viejo padre, y como por desgracia no podía faltar, el toque de vamos a traer la democracia a los pueblos oprimidos por los reyes ungidos por Dios, aunque sin llegar al ridículo de El Reino de los Cielos, por suerte. Bueno, y que Russel Crowe, no es aquella nena y Cate Blanchett queda creíble como mujer con carácter, por que miedo me da si ese papel lo hubiera hecho otra. Ya que hable de todos los secundarios, decir que todos los actores son perfectos para sus papeles, desde un William Hurt, que ocupa el habitual lugar de Liam Nelson en este tipo de personajes, a los actores de Juan sin Tierra, Ricardo Corazón de León, y por supuesto, los alegres muchachos de Sherwood, absolutamente divertidos, diferenciados y a los que sigues con ganas.

En resumen: Divertida, entretenida, ágil, movida, disfrutas cada momento, cada momento, cada respuesta ingeniosa, cada situación graciosa y la actuación de cada actor, que encaja perfecto con su personaje. Un poco irreverente con el mito, un poco modificada para parecer más actual, y un poco políticamente correcta, pero espero que haya segunda parte!

By CP

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