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El camino de regreso a Svenland es aprovechado por los atlantes para ponerse de acuerdo en que deben hacer a continuación, charlando mientras ven al Obispo Narcisus hablar con los líderes de sus guerreros. Intenta convencerles de que pueden usar sus barcos para llegar al norte, pero los hombres no quieren volver a pisar la mar, tras semanas de duro trayecto.

Al llegar a la ciudad, los templarios se desvían hacia el lago, para instalar su campamento, y los atlantes acompañan a Harald al castillo. Narcisus se presentara en el Consejo en cuanto instale a sus hombres.

Por las calles se mueven los grupos de guerreros de todos los clanes, y se ven discusiones y peleas. Quizas incluso demasiadas. Dos hombres de Harald se acercan a caballo y les anuncian que Ragnar, el general escogido para mandar al ejercito ha sido encontrado muerto en el Salón del Consejo. Harald no sabe como reaccionar, y aun se bloquea más cuando entran en la gran estancia, y descubren a todos los lideres de clan discutiendo entre ellos.

Armod y Antino intentan calmar los ánimos y buscar soluciones, a veces de forma un poco… expeditiva, con Antino perdiendo la paciencia y usando el sarcasmo de forma sangrienta, y Armod rompiendo la nariz del hijo del difunto. Inzi también lo intenta, pero acaba por adentrarse en los aposentos de Ragnar.

El cadáver estaba en el gran salón, junto con dos guerreros que lo protegían, también muertos. Y los soldados en las puertas, no vieron entrar ni salir a nadie. Tras el gran salón están las dependencias donde vivía, sin ningún acceso posible. Inzi siente algo raro, así que se adentra en la zona. Acaba descubriendo una puerta, donde nota que existió un portal, similar a lo que siente al adentrarse en los túneles. Agua fría, de nieve aun derretida, forma huellas delante de la puerta. Vuelve junto a sus compañeros, que han conseguido que los líderes se sienten a elegir un nuevo general, dejando claro que su apoyo va a Harald de Svenland.

Los tres entran en las dependencias de Ragnar, pero allí son sorprendidos por una niña pequeña. Ha subido por el pequeñisimo hueco de un montacargas. Les pide que la acompañen a las cocinas, donde esta su padre, que la ha enviado a por ellos.

Atraviesan la sala del consejo, donde los señores de los clanes siguen discutiendo. En las cocinas se encuentran con Frodi, un hombre mayor, que dice ser sanador, pero que esta noche, hace menos de una hora, cuando se fue a dormir, ha soñado con Antino. Este le dio instrucciones en sueños, para que hablara… con el mismo.

Un aviso de que deben entrar por el portal, que es necesario que no pierdan un momento. Que el peligro les espera al otro lado, pero deben ir igual. Antino no entiende como ha podido suceder algo asi.

Inzi usa su poder. El portal no tiene poder, pero ella consigue activarlo, absorbiendo poder de alguna forma, de otra fuente exterior. Una luz azul brillante inunda la estancia, y mientras Inzi ve un paisaje oscuro y nevado, Armod y Antino solo ven como el aire vibra y se hace borroso. Atraviesan antes de que el portal muera otra vez. Inzi siente que no estan en los tuneles, y no estan en la Eikumene. Es otro mundo, como las islas de los dioses que ya visitaron en el pasado. El frío mataría a cualquier hombre, e incluso los atlantes sufrirían para simplemente moverse, pero las pieles que les regalaron los hiperboreos les permiten sobrevivir. El terreno es montañoso, sin valles, solo montañas aisladas, con arboles casi secos, que aun mantienen algo similar a la vida.

Antino nota algo extraño, como si existiera un sueño compartido rodeando todo. Oyen movimiento en una loma, y se dirigen hacia alli. Surgen unas sombras. Armaduras negras, con piezas doradas, y mascaras que les cubren la cara. Cinco. Dicen ser los Dokkalfar, y este es su mundo.

Hablan de una forma extraña. Dudan. Balbucean. Parece que se miran constantemente. Antino llega a captar susurros entre ellos, y aunque intentan expulsarlo de su sueño compartido, este resiste.

Los seres están decidiendo si matan o no a los personajes por mancillar su mundo. No saben como reaccionar, extrañados. Ya que nadie debería estar aquí. Incluso reconocen que ellos mataron a Ragnar, ya que les dieron un niño con poder como pago. Antino consigue entrar en sus mentes, cuando Inzi les va preguntando sobre quien los ha contratado. Retiene una imagen de una anciana vikinga mientras les da el niño, mientras tres sombras con capas de buena factura se mantienen a distancia.

Y Armod decide que ya ha tenido bastante paciencia los últimos días con tanta diplomacia, tanta conversación y tanto imbécil. Saca su espada y carga colina arriba.

Armod +3

Inzi +4

Antino +4