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Y por fin, los personajes van a regresar a Atlantis a pasar el invierno, y recoger los premios de todas sus hazañas. No solo han realizado las tareas que el Templo les ha otorgado, sino que han llevado a cabo aventuras por su propia iniciativa, viajando por toda la Eikumene y tierras barbaras.

IMG_4221Su camino, a través del Inframundo, no esta exento de sangre, ya que aprovechan para acabar con dos bandas de orcos, y recuperar el botín que portaban, así como un nido de bestias oscuras. Durante su viaje, el Sumo Sacerdote del Templo de Atlas en persona usa una Oráculo para contactar en sueños con Antino, y enterarse de todo lo que les ha sucedido en los últimos dos meses, desde que dejaron la ciudad.

Así, cuando por fin salen de las cavernas, cerca de Atlantis, incluso los guardias de la puertas han oído que han vencido al mismisimo dios Apolo, y traen su cabeza… bueno, menos justo los de la primera puerta por donde entran…

Ya en la segunda muralla, con un oficial atlante de la Guardia del Rey, son escoltados a su mansión, que observan sorprendidos que ya no tiene muros altos a su alrededor, y si un enorme jardín con palmeras junto al río. El oficial de la guardia les explica que dos criaturas reptilianas enormes protegen la mansión, asi que ya no necesita muros realmente. Mientras lo dice, dos sombras blindadas, con enormes dientes, se abalanzan sobre Inzi y la derriban al suelo, llenandola de babas mientras la saludan. Los dos reptiles que no han viajado con ella al helado norte, han crecido. Mucho.

Captura de pantalla 2013-02-11 a la(s) 10.59.19Pero lo que realmente impacta sobre Armod y Antino, es la cabeza cortada en una pica, de una de sus esclavas carnales. Aun están sorprendidos, y esperando todo tipo de problemas, cuando sale Nagumo, el jardinero. Postrandose a sus pies, les explica humildemente que descubrieron a la esclava fornicando con el esclavo jefe de la mansión, y Nagumo decidio cortarle la cabeza a ella, y ahogar en el rio a el, tomando su lugar, para imponer orden, dada la caótica y poco disciplinada situación de la casa. Tras castigar a otra esclava por derrochar dinero, a permanecer en su habitación encerrada, se hizo dueño de la situación.

Asi que, por fin, los personajes entran en su mansión, y durante el resto del día disfrutan de masajes, baños y esclavas solicitas. Aunque realmente, Inzi tras un masaje y descansar sale a la ciudad, a adquirir un esclavo experto en negocios, para aprovechar el dinero que han conseguido, y otros expertos en caballos, para cuidar sus preciosos animales regalados por los normandos. Nagumo, al que insisten en llamar Chen, les comunica que ya tienen catorce invitaciones a cenar y fiestas esta noche, escogiendo la del Sumo Sacerdote, lo que supone declinar amablemente incluso las de dos Príncipes.

Captura de pantalla 2013-02-11 a la(s) 11.14.20Tras una rápida visita al Templo, donde un Oráculo recoge la cabeza del dios Apolo, y les informa que no han soñado que vuelva a vivir nunca, se encaminan a la mansión privada del Sumo Sacerdote. Por el camino, tienen un incidente con varios capas rojas, sobre todo con una mujer que cruza insultos en britano y acaba peleando con Armod. Este se dedica a besarla y darle palmadas en el trasero, hasta que ella consigue golpearle la cara contra el suelo, con el único efecto de que el vikingo le declare su atracción ante tan belicosa hembra.

Por fin en presencia del Sumo Sacerdote, comen contando sus aventuras de forma más detallada.   Inzi le sugiere enviar un grupo de guerreros al norte, para enfrentarse a los muertos vivientes, y lo que hayan hecho los Hospitalarios, pero recibe la respuesta de que es el Rey de Atlantis quien se encarga de ese problema, y ya ha enviado a un emisario a las ciudades de los cristianos, para trazar planes con ellos, de forma secreta, y sin informar de sus decisiones.

Ya disfrutando del vino tras la cena, el Sumo Sacerdote les entrega los pergaminos sellados del Templo, que nombran a los tres como Señores de Atlantis, con sus propios Señoríos. Inzi y Antino reciben buenos lugares en la Provincia de Aaru, pero Armod ha tenido mala suerte. Los Oráculos han soñado que debe recibir el Dominio de Domnu, tierra oscura, perdida en las montañas, donde antes estaba una mina de Oricalco, ahora habitada por monstruosas criaturas del Inframundo, que desde la derrota de los Dioses se han enseñoreado del lugar, derrotando y devorando a todos aquellos que han intentado expulsarlos.