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Solo mujeres como yo acaban en un país como este – Clarice Baker

USS Panay blogCuatro días de navegación en el USS Panay desde su base en Shanghai, han permitido a los personajes disfrutar de una ajetreada noche atravesando Nanking, durante el mes de Octubre de 1934. Cambios bruscos de rumbo, frenazos y maniobras de todo tipo, para atravesar una apestosa ciudad de millones de habitantes. El Yang-tse cruza por su interior, y el buque debe esquivar a miles de navíos y barcas de todos los tamaños en un caos sin ningún tipo de orden.

El buque tiene una tripulación americana y quince marines a bordo, pero como todos los barcos occidentales en los ríos chinos, usa a docenas de nativos para todo tipo de tareas. Hacinados en una pequeña bodega, con un encargado que los manda. Limpian cubiertas, ayudan en la sala de maquinas y en la cocina, sin que nadie sepa realmente cuantos van a bordo ni distinguir uno de otro.

PersonajesDos marines del 4º Regimiento de Shanghai, Sheperd y Doe, escoltan a Clarice Baker, una capitana del SIS británico. Han recibido la orden de viajar en el buque, hasta que el capitán del mismo, un viejo veterano a punto de jubilarse, les ordene abrir sus ordenes secretas, que el mismo guarda en un sobre sellado. Ni siquiera saben cuando podrán abrirlas, ni hasta donde navegaran.

Mientras atraviesan Nanking, charlando en cubierta, los tres son sorprendidos por el flash de lampara de una cámara fotográfica. Baker se esconde en la cubierta, pero Sheperd decide sacar su pistola del .45 y con un disparo certero destroza la cámara de un hombre, que les había sacado una foto desde otro buque cercano. Del otro navío sale Hombre de la Luger blogun segundo hombre armado con una luger, preguntando en alemán que ha sucedido. Al alejarse ya no oyen la respuesta del fotógrafo, aunque llegan a ver su fría cara de enfado.

Tres días más de navegación río arriba, mientras la radio no deja de anunciar movimientos de las tropas comunistas chinas, que parecen haber iniciado una retirada al interior del país, bajo la presión de los soldados de Chiang Kai-shek. La cuarta noche, son despertados en sus camarotes y llevados a presencia del capitán. Este les entrega el sobre con sus ordenes, mientras el abre las suyas propias, ahora que están en el punto exacto del río donde le fue ordenado hacerlo.

El USS Panay debe sabotear sus propias maquinas con una pequeña explosión, para mantenerse en ese punto un mínimo de tres días. Si hay espias entre los chinos o tripulación, verán daños reales. Los tres personajes bajaran del barco aprovechando la confusión y se adentraran en las montañas de la ribera norte, hasta una misión católica belga, a quince kilómetros. Allí encontraran a un sacerdote, que les entregara un objeto que deberán llevar con ellos de vuelta al barco. El hombre cubrirá su retirada y hará de cebo para distraer a la oposición, ya que se espera que haya enemigos intentando perseguirlo para encontrar dicho objeto.

Cuando una explosión retumba en la oscuridad dentro del Panay, y el buque se detiene, los tres agentes descienden a tierra en un bote. Aun en la oscuridad, empiezan a seguir el camino del río. Cuando amanece, ya están ascendiendo a las montañas por un sendero entre los bosques. En su ascensión solo se encuentran con un grupo de ocho monjes católicos chinos. Notan que dos de ellos llevan pistolas bajo sus ropas, y los vigilan con cuidado al cruzarse. Cuando uno de ellos les habla en alemán, y Baker responde en ingles simulando no entenderle, sonríen tranquilos y siguen su camino, tras comentar entre ellos en chino “no son los alemanes” con claro alivio.

Dos horas más de ascenso y llegan a la pequeña misión católica junto a un desfiladero. Una iglesia de madera, un almacén y un barracón es todo lo que hay. Ven de lejos a un occidental armado con un fusil, que los observa por una mira telescópica. Le saludan, y ven que baja el fusil, y lo apoya en la pared. Se acercan, y cuando el hombre recita los dos primeros versos de una popular canción inglesa, Baker recita el quinto y sexto. Con la clave confirmada, el hombre les invita a whisky de su petaca, y se presenta como Maximilian Holstein, con un claro acento galés.

Maximilian Holstein blog

Entran en la iglesia, donde el sacerdote levanta una tabla del suelo, y les entrega una caja de madera, envuelta en una tela. En su interior, esta el objeto que deben llevar de vuelta. Conversa con los personajes, descubriendo que Doe y Sheperd son soldados sin entrenamiento de inteligencia, entregando el objeto a Baker. Sin ningún remordimiento les comenta que ha enviado a los monjes chinos hacia el río, ya que espera que se encuentren con la oposición que busca también el objeto, que cree que serán alemanes. En ese caso, los disparos alertarían a los personajes en su camino de vuelta. Sin más pausas, los tres parten hacia el río, descendiendo por el sendero, aunque antes, de forma un poco extraña, Holstein les insiste en que confíen en sus instintos, y sigan sus intuiciones.

Una rato después, a mitad de su descenso, ven aviones a lo lejos sobre el río. En unos minutos, varias bombas levantan altas columnas de agua, hasta que una explosión llena de fuego la zona donde debería estar fondeado el Panay. Una columna de humo marca el lugar, azotado por más explosiones. Cuando un avión los sobrevuela más cerca Sheperd lo identifica como un bombardero japonés. Aun así, continúan hasta el río, pero ya con la idea de buscar otro transporte.

Cuando ya están a punto de llegar al rio, oyen disparos, que Sheperd reconoce como de subfusiles thompson americanos. Aun asi, se esconden junto al sendero, y al poco tiempo, ven pasar a quince soldados nacionalistas chinos con copias chinas de dichas armas, dirigidos por el alemán de la luger, que vieron en Nanking. Cuando los sobrepasan, vuelven al sendero, pero al acercarse al río, deciden descender el desfiladero y acercarse desde el bosque.

Aleman con la camara blogBien a cubierto, ven como casi un centenar de soldados chinos han levantado tres enormes tiendas de campaña, bajando desde un navío fondeado. En el centro del campamento, el alemán de la cámara fotográfica esta tomando un te, con un coronel de las tropas nacionalistas, mientras varias patrullas vigilan el camino en ambas direcciones.

Ante la amenaza, deciden buscar un camino por el desfiladero hacia el oeste, para conseguir un barco en el siguiente pueblo. Pero tras caminar unos cientos de metros, algo extraño les sucede. Entre los arboles, en la pared del desfiladero, ven una pequeña caverna, que les transmite una sensación de paz, de calma, mucho más fuerte que nada que hayan sentido antes. De una forma extraña, parece un lugar seguro. Aun desconfiando de algo que no entienden, se acercan a ella.

En su interior, todo oscuridad, descubren un anciano chino. El hombre les da la bienvenida, pero enseguida les exige el objeto que llevan oculto. Explica que ha sentido su presencia. Que les pertenece. Que el mismo lleva 107 años esperando su regreso. Que les fue robado. Su tono de voz empieza a endurecerse, y su actitud se vuelve agresiva. Al final, los personajes deciden irse de allí.  El hombre intenta abalanzarse sobre Baker que lleva el objeto, Doe le dispara rápidamente al pecho con su .45, lo que le destroza costillas y órganos mortalmente, matándolo en el acto.

Ante la posibilidad de que los chinos en el río hayan oído el disparo, se disponen a salir de la caverna y huir. Pero antes de que den más que dos pasos, oyen un ruido, y al volverse, ven como el anciano, con el pecho aun sangrando por su terrible herida, se empieza a poner en pie…

En las Sombras 001. El Yang-tse en llamas I: Rio arriba