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Robert Kirkman

Un hombre pequeño y tímido surge tras el mostrador, y solo, se ríe nervioso ante las preguntas sobre monstruos. Dice que su nombre es Kirkman. La tienda es vieja, y sus artículos están llenos de polvo. Mientras su compañeros de viaje intentan sonsacar algo de información, Clarisse se cuela en el almacén trasero. Entre cajas de materiales de pesca, descubre una caja con túnicas negras, un cuchillo muy ornamentando, pero que huele a pescado, y un viejo libro. Sin dudar, esconde el libro, y sale de nuevo. Aunque no dudan que oculta mucho, prefieren continuar viaje, pero antes de salir, entra en el local el Sheriff de Innsmouth. Sin preguntar, asume que son viajeros de paso, y les recomienda un pequeño hotel, al norte del pueblo, al que pueden llegar tras atravesar Innsmouth, junto a la playa, para que al día siguiente puedan continuar su viaje temprano. Lo regenta una viuda muy amable.

Tras subir al coche, continúan hacia el pueblo, aunque aun ven como el Sheriff entra corriendo en la casa vecina. La única con cables de teléfono. De forma unánime deciden ignorar el consejo, y buscar un hotel en el centro. Si un lugar puede tener la descripción de muerto y sin vida, es este. No hay gente por la calle, y existen más negocios cerrados que abiertos. Encuentran un hotel de buena calidad en el centro, junto al río, entre los edificios públicos, pero el dueño, gordo y decadente, no les quiere dar habitación. Cuando se mete en la oficina, deciden subir ignorando sus negativas y apropiarse de una habitación, cogiendo las llaves del casillero directamente.

En unos minutos ya han conseguido que el botones les suba comida, mientras ven como el dueño del hotel sale corriendo. Cenan en la habitación, mientras el Padre Winbish estudia el libro que ha cogido Baker. Descansan unas horas, hasta que cae la noche. El religioso esta bastante desconcertado por el libro. Mal escrito, con muchos errores, habla de los seres que viven en el mar, de como se les puede adorar, y como llamarles. Pero las invocaciones ceremoniales, en latín, tienen muchos errores. Aun no conociendo su función exacta, no cree que funcionaran. Deciden salir a la calle, a echar un vistazo. Un puerto con unos pocos barcos de pesca, y restos de barcos mercantes que antaño viajaban hasta el Pacifico, ahora en estado ruinoso. Caminan por las calles, con pocas luces aun funcionando, y ni una sola persona bajo ellas.

Howard BayCuando unas voces demuestran que hay alguien despierto. Brownstone y Winbish se acercan, mientras Clarisse se mantiene en la oscuridad, oculta. Un grupo de lugareños, donde se mezclan duros marineros y contables de traje, esta golpeando e insultando a un hombre muy fornido, que esta tirado en el suelo. El Padre no puede evitar acercarse gritando que se detengan, mientras Brownstone le sigue. El grupo parece estar dirigido por un hombre bien vestido. Interpelado con vehemencia por el religioso, se presenta como el Alcalde Hestridge, mientras el resto de la turba detiene su castigo sobre el caído, que es ayudado a levantarse por John. Escupiendo acusaciones de cobardía y deshonor, el Padre sigue haciendo retroceder a la gente, pero se detiene al notar que el Alcalde esta a punto de perder el control y golpearle.

Se llevan al herido con ellos, mientras los lugareños se dispersan a sus casas. Escondida en todo momento, y dispuesta a disparar si hacia falta, Baker se une al grupo, avisando que ha visto, oculto en la oscuridad también, al Sheriff, observando. El hombre herido es un carpintero del lugar, Howard Bay, pero no explica por que le golpeaban, pese a los intentos de que hable. Lo acompañan a su casa. Al ser preguntado por su familia o esposa, pone cara de dolor, y se niega a contar nada, salvo que ya no están con el.

De regreso al hotel, oyen un vehículo, que llama la atención en una ciudad tan silenciosa. Cuando lo ven, es un camión, con varios lugareños a bordo. Deciden coger su coche y seguirlo. Con las luces apagadas, consiguen seguir su rastro hasta la playa al sur de Innsmouth, junto a las casas donde se detuvieron por la mañana. Pero deben detenerse antes del cruce, ya que allí esta el coche del Sheriff, y revisa los vehículos que se dirigen a la playa.

Alcalde Jonathan HestridgeCaminando a través del bosque, llegan a los acantilados sobe la playa, desde donde ven varias hogueras encendidas, rodeando un altar de madera tallado. Se acercan, y ven una docena de lugareños, incluyendo el dueño del hotel, y el vendedor de la tienda de pesca, que conocieron al llegar. Todos charlan animadamente entre ellos, mientras va llegando algún coche más, con más sectarios. La atmósfera es casi de fiesta, al menos, hasta que llega el Alcalde. Es el quien ordena ponerse las túnicas a todos, y comienza una ceremonia, que el Padre Winbish reconoce como una de las del libro. Observan durante un rato, mientras se suceden los cánticos, dirigidos por el alcalde, que sacrifica pescados en el altar, durante más de dos horas. Pero los errores, incluso en las letanías en latín, son enormes, y no hay duda sobre la falta de posibilidades de éxito.

Al terminar, los sectarios se dividen entre los que se van a sus casas, y unos cuantos que se refugian en la tienda de material de pesca, mientras su dueño, Kirkman recoge solo la parafernalia usada. Ven como se le caen las cosas, nervioso, mientras repasa cajas y bolsas de forma ansiosa. Esta claro que no le ha confesado a nadie que el libro en el que se basan sus ceremonias ha desaparecido.

Sheriff O´MalleyVuelven con cuidado al hotel, mientras esquivan al Sheriff O´Malley y su ayudante, que patrullan la zona, y deciden dormir lo que puedan tras una noche agitada. Pero su sueño se ve interrumpido. Se ven sumergidos en una pesadilla, donde reviven los acontecimientos de hace siete años. Ven a los agentes federales irrumpiendo en casas por la noche, realizando detenciones, pero también matando gente del pueblo en tiroteos. Son conscientes que están en la mente del carpintero que salvaron, que es un soñador, y que esta en una Sombra, usando sus poderes. Notan la presencia de los tres niños que faltan, que son atraídos hacia Innsmouth por el poder onírico de Howard. La pesadilla continua, y Winbish nota que no es un sueño, que son recuerdos. Siguen viendo las memorias de Howard, mientras este observa como su mujer y su hijo están en la playa, a punto de entrar en el mar, junto con muchos otros del pueblo, hacia el arrecife del Diablo, cuando los proyectiles de artillería de un barco de guerra los matan a todos. Howard solo puede recoger los cadáveres de su familia. El sueño se rompe, y despiertan en sus habitaciones.

Deciden volver a dormir, y descansar como mínimo hasta el mediodía. Mantenerse ocultos todo el día, y a la noche siguiente, buscar la Sombra en los acantilados, donde se puede estar escondiendo Howard.