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Este relato esta inspirado en una partida de Hegemonía (nuestro juego de rol propio) que jugamos cada jueves.

elevator-crashedEl hueco del ascensor humeaba. Me agarre con fuerza a lo que quedaba de la puerta, esperando, vigilando, recuperando el aliento. Los despojos sanguinolentos de la armadura de combate eran irreconocibles entre los escombros y restos metálicos de la caja del ascensor. Tampoco quedaba nada del ocupante que mereciera la pena meter en un ataúd…al menos no en uno grande.

Me quede unos segundos asegurándome que nada se movía al fondo de ese pozo. Poco a poco las lecturas térmicas se apagaron y pase a visión natural. Había sido un trabajo sucio. Subimos a revisar una empresa donde esperábamos actividades ilícitas en medio de NY (demonios! en medio de la jodida gran manzana) y acabamos enfrentándonos a una banda de científicos ciber, lo que no se nos daba demasiado mal hasta que apareció la armadura de combate.

Al fin y al cabo 5 soldados de Hegemonía bien entrenados deberían de poder controlar la situación, pero el blindaje del monstruo era infranqueable y el muy hijo de… estaba equipado con un láser… cañón de plasma… lo que fuera, que dejo las paredes llenas de nuevas puertas y por suerte no nos pillo de lleno a ninguno, excepto a Marck.

Deje al sargento Vásquez a mi espalda, asegurando la zona mientras empezaba a correr sobre la moqueta cubierta de casquillos. El pasillo estaba reducido a escombros y las armas de energía habían volatilizado las esquinas de las paredes. Tan solo 10 minutos atrás esto era una lujosa oficina de un famoso rascacielos del centro de Manhattan. Marck estaba caído detrás de su cobertura, camino de la inconsciencia y sin frenos. Le habían volado el pecho y sus pulmones, por el borboteo de la sangre, no querían aguantar mucho mas. No había mucho tiempo para pensar, el laboratorio clandestino tenia tanques médicos, el problema seria hacerlos funcionar. Era era la única opción que Marck podía tener de salvar la piel.

Recorrimos los pasillos silenciosos y polvorientos con el cuerpo de mi compañero en brazos, dejando un reguero de sangre. Por un momento la estupida idea de borrar el rastro para que La Muerte no pudiera encontrarle paso por mi cabeza… demasiadas hora de misión, no iba a poder aguantar mucho mas con mi cordura intacta, la poca que ya me queda. Mis hombres sumergieron a Marck en el tanque y el sargento Sievert comenzó a descifrar el funcionamiento de la maquinaria ilegal.

Mire a mi alrededor distraída, incapaz de hacer nada. Camillas, musculatura avanzada, miembros biónicos, maquinaria que en un futuro se introduciría bajo la piel de gente capaz de pagarlo. Me detuve unos minutos ante un muestrario de ojos. Sorprendida por lo mucho que me recordaba el color de un solitario ojo azulado a los míos. Parecía que la capsula me devolvía la mirada.

Entonces Sievert anuncio: 12 horas de recuperación. Estábamos en territorio hostil y la única posibilidad de Marck de salvar el culo era estar 12 horas en un tanque médico. Sumergido, indefenso como un gatito. ¡Mierda! En menos de una hora este laboratorio iba a ser “limpiado”. Las Catedrales serian activadas y este edificio y todo lo que contenía iban a ser enviados al Otro Lado. Una copia perfecta, limpia de elementos discordantes con esta realidad ocuparía su lugar, pero el original seria expulsado fuera de este universo.

Los minutos pasaban y ordene a los hombres que se fueran. Ya me encargaría yo de esto, llamaría a los refuerzos. O se lo creyeron, o decidieron dejarme actuar como yo quisiera, porque los chicos bajaron a la carrera y pude ver desde las alturas su coche incorporarse al trafico de una tradicional avenida del siglo XXI cuajada de taxis, peatones atascando las aceras y lluvia, siempre hay lluvia acompañando las malas noticias.

(Continuara…)

By Freakita

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