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¡¡Quiero mi dolar!! –   Brownstone

Rugiendo los motores al máximo, el enorme avión se eleva mucho más rápido que cualquier otro en el que los personajes hubieran volado antes. Acomodados en morro, la enorme cristalera les permite ir viendo el río Yang-Tse, mientras lo siguen hacia el oeste. Antes de dormir unas horas tras la agitada noche, reciben la visita de un jovencísimo coronel de las fuerzas aéreas, salido de la academia militar, que intenta imponer su autoridad, con muy poco éxito, siendo enviado de vuelta a su cabina. Le ha explicado que el Capitán Randall ya ha entregado un plan de vuelo y un destino. Ha tenido tiempo también tuvo tiempo de dudar de la autorización de seguridad de los personajes, visiblemente molesto por que lo usen para transportas a quienes no le parecen tan importantes. Incluso el sargento que les trae cafe caliente un poco después es un engreído.

dc201jTras más de doce horas de vuelo, aterrizan en una pista en la base de unas enormes montañas. Clarice calcula que están al oeste de la cordillera del Himalaya, a punto de entrar en Tíbet, un país independiente, no controlado por China. No llegan a bajar del avión, que carga sus depósitos y vuelve a elevarse. El aeródromo es de construcción americana, una enorme base secreta con almacenes, barracones y personal de las fuerzas aéreas. Nadie les explica que diablos hace en esa zona una instalación así.

Continúan con su vuelo sobre las montañas del Tíbet. El avión debe ir cambiando su ruta, para intentar aprovechar los valles entre las enormes cumbres de más de siete mil metros, que fuerzan su capacidad de ascenso. El vuelo es duro, pero los pilotos conocen bien su trabajo. Clarice va marcando la ruta, aunque se sorprende al ver que el navegante esta usando solo los instrumentos, sin usar referencias externas, pese a volar de día.

Al anochecer, llegan a su destino. Aterrizan en otro extraño aeródromo, también construido por los americanos, oculto en un valle. Son recibidos por personal de las fuerzas aéreas, que los trata con suma amabilidad. Mientras la tripulación del avión, aun con su prepotencia, va a un barracón, los personajes son enviados a otro, donde les dan de cenar, y habitaciones individuales de oficiales. Repasan su equipo, incluyendo un vehículo preparado para el frío. Entre los mapas, encuentran una nota del Capitán Randall, indicando que Brady les ha suministrado el punto donde deben ir, a cambio de una buena suma de dinero, pero que no confía en que guarde silencio ante otros que quieran comprar la información. Los contactos del americano le han indicado que el viaje debe dirigirse a Burang, una villa al oeste del Tíbet, al pie del Himalaya, importante nudo de comunicaciones, situado en la carretera que une China con la India, y la propia ruta que entra en Nepal, hacia el este. También hay una nota del propio Brady, diciendo que le deben una.

Dodge WC54Tras dormir calientes y cómodos en los barracones, al amanecer, parten hacia el sur. Un viaje de 160 kilómetros por la única carretera, hasta llegar a su destino. El viaje es lento, esquivando caravanas de mulas, carromatos, y mucha gente a pie, con unos pocos vehículos a motor, conducidos casi todos por indios. Solo encuentran un camión del ejercito del Tíbet, con soldados que los saludan efusivamente, sobre todo tras los propios saludos de Clarice.

Cinco horas de viaje, y al descender de una montaña, desde las peligrosas curvas de la carretera, ven la villa de Burang. Situada junto al río Karnali, se abre a un valle que dirige al Nepal, mientras la carretera vuelve a ascender hacia la India, rumbo sur. Cinco mil habitantes tibetanos, viven en casas de piedra, mientras que los comerciantes chinos e hindúes han construido almacenes y talleres, alrededor de los cuales hay casas de huéspedes y cantinas, dirigidas por tibetanos. Un pequeño templo budista, junto al río, les llama la atención, y al acercarse, se dan cuenta que es el lugar con el que soñaron hace unos días, donde Fong, el monje, les aviso sobre su hermano malvado Lo Fong y la importancia del objeto que portan.

NuroSe dirigen directamente al templo, aparcando en una calle cercana, ya que la mayoría de las callejas son pequeñas y estrechas, entre casas de piedra. Al entrar, un asustado monje llama a su superior, que les atiende en chino, y les invita a pasar, ofreciéndoles sopa caliente. Charlan con el amable monje, que es el superior del templo. Pese a sus múltiples preguntas, el monje no parece saber nada ni entender de que le hablan al respecto de su misión. Les cuenta que Shambala o Shangri-La es un estado de la mente, a donde no se viaja con el propio cuerpo, y que solo los que poseen una conexión karmica avanzada puede llegar a ella. Los monjes que van pasando por la cocina, parecen asustados ante su presencia. Al no encontrar pistas ni soluciones, deciden buscar un lugar donde dormir, y el monje le ordena a uno de los niños novicios que los guíe hasta una casa de huéspedes para comerciantes indios, que dice que es la mejor de la villa.

Llevan allí su coche, atravesando el gran mercado, donde ven caravanas de mulas tibetanas, carromatos chinos y algunos vehículos desde la India. Burang es un punto de comercio muy concurrido. Algunos soldados haraganean como única fuerza de la ley. La posada es cómoda y limpia, y su cantina esta llena de indios. Comen bien, y deciden explorar un poco, ya que aun faltan unas horas para la noche.

Dejan el vehículo en la casa de huéspedes, en una zona cerrada y vigilada, donde están los transportes de los comerciantes, y empiezan a adentrarse en la parte vieja.  Buscan el lugar donde el anciano les llevo en el sueño, desde donde se veía el templo. Cuando por fin lo encuentran, ya no es un edificio de piedra, sino un solar, con restos quemados de los muros. Clarice consigue que una vecina salga a la puerta, aunque esta solo acepta hablar con Jack, que le parece más confiable. Con palabras en chino y gestos, consigue explicarles que era la casa de un hombre sabio, un monje, pero murió cuando aun vivía la madre de su abuela.

Tras no descubrir nada entre los restos, se dan cuenta que están siendo seguidos por dos hombres, que recuerdan como monjes del templo, aunque ahora visten ropas normales. Al no encontrar nada por la ciudad, y acercarse la noche, deciden emboscarlos. En una esquina, capturan a uno de los hombres y empiezan a interrogarlo. Este insiste que le ha enviado su superior, y que los monjes saben que los personajes están aquí para matar a todos los del templo. Durante el interrogatorio, Clarice ha Burang streetsnotado algo extraño. Como si un lugar, al final del callejón, tuviera algo especial. Un lugar de paz, de calma. Al acercarse, se da cuenta que la sensación viene desde el sótano de una casa. Se acerca a la ventana, y un hombre le cierra las contras de madera en su cara. Mientras, John ha capturado al otro perseguidor, que se ha acercado también. Siguen interrogandolos, pero estos no dan ninguna pista. Clarice esta a punto de volver, cuando la puerta de la casa se abre, y sale el hombre, armado con un machete amenazandola, hasta que Baker se lo quita de las manos y se lo pone al cuello. Los dos marines siguen interrogando a sus prisioneros, pero cuando uno de ellos grita que los americanos van a ser sacrificados de forma sangrienta, deciden que los monjes ya no parecen muy de fiar y los dejan inconscientes. Se dan cuenta de que falta Baker y al buscarla la descubren interrogando a su vez al tibetano. Cuando le explican que los monjes parecen ser algún tipo de culto sangriento, el hombre les oye, y les invita a entrar en su casa, con sus prisioneros, antes de que alguien los vea. Clarice les insta a aceptar y a que noten como hay algo raro bajo la casa.

Aunque justo antes de entrar, los dos marines notan también esa sensación de un lugar lleno de paz bajo la casa, en el sótano, cuando meten a los monjes, dejan de sentirlo. El tibetano les explica que cuando hay hombres normales, y no aquellos cuyo karma es superior, los portales desaparecen, y no se puede acceder al mundo espiritual. Convencido de que los personajes son aliados, o al menos, también enemigos de los monjes, les explica que hace muchos años, un monje llamado Fong era el superior del templo. Tenia un hermano, Lo Fong, que lo mato, para arrebatarle su magia, y quemo su casa. Desde entonces, el Lama, que era un Soñador, vive en las mentes de varios aldeanos, que se reúnen en el sótano, donde la magia existe, para que pueda volver a vivir, y comunicarse con otros. Durante ese tiempo, los que participan en la ceremonia, duermen, y no recuerdan nada, salvo que el viejo Fong quiera hablar con ellos esa vez. Cuando muere uno, otro de su familia se convierte en parte del grupo que mantiene vivo el espíritu del viejo Lama. Pero el malvado Lo Fong corrompió al resto del templo, y desde aquel momento, los monjes buscan en la villa a los que mantienen viva la mente del Lama, para matarlos, aunque nunca lo han conseguido. Los personajes insisten en que quieren hablar con Fong, pero el hombre, cuya casa esta llena de equipo para viajar por las montañas, se niega. Primero deben ver a la Oráculo, la mujer que manda en el grupo. Pero no quiere llevarlos directamente, así que les dice que vayan a su posada. Que los encontrara alli en una hora, y que dejen a los prisioneros. El se encargara.

DarlamiTras cenar algo en su casa de huéspedes, cuando ya es de noche en la villa, el hombre aparece durante un momento en la puerta, saluda a otros nativos y vuelve a salir. Tras esperar unos minutos salen también, y lo siguen por el barrio viejo. Los conduce a una casa más grande. En el interior una gran estancia con estanterías llenas de artesanía y un taller, y una mujer, llamada Darlami, la líder del grupo que mantiene vivo el espíritu del Lama Fong. Tras una breve conversación, ella accede a realizar la ceremonia. Para que puedan hablar con el muerto tiene que reunir a todo el grupo en el sótano, pero con cuidado, ya que los monjes vigilan constantemente. Así que les cita en el sótano que ya conocen, dentro de tres horas. Al salir de la casa, les llama la atención que el tejado del templo esta iluminado con antorchas, y hay vigías. Deciden que van a ir a por explosivos al camión, y acabar con los monjes, antes de realizar la ceremonia, asi que se encaminan a la casa de huéspedes.

Al entrar en la cantina, Brownstone, que abre la marcha, se detiene bruscamente en la puerta. En el interior, el alemán que han visto ya demasiadas veces ordena a varios de sus hombres, armados y repartidos por el local, que no disparen, mientras le hace un gesto que entre, agitando una botella de whisky. El marine no lo duda, y se lanza fuera de la posada, hacia las callejas, empujando a Baker y Doe.