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Una llamada del Superior de los Jesuitas en Estados Unidos, provoca que William Donovan, Director del Comité S-3 para Investigaciones Especiales, creado por el propio Presidente Roosevelt, llame de urgencia a dos de sus agentes, ambos bajo la tapadera del Servicio Secreto..

Un coche los recoge en el hotel, y atraviesa la ciudad de madrugada a las oficinas del Rockefeller Center en New York. Con gran premura, Donovan informa a Clarice Baker y John Brownstone de que el líder de los Jesuitas en Norteamérica, le ha pedido un favor en pago de viejas deudas. Al parecer, tras los acontecimientos de 1927 en la localidad de Insmouth, y la intervención del FBI y la US Navy, varios niños huerfanos quedaron al cuidado de diferentes orfanatos. Hace tres meses, uno de los niños, ya con trece años, y aun residiendo en un orfanato dirigido por jesuitas, empezo a tener terribles pesadillas, que comenzaron a cambiar su comportamiento. Fue enviado a un hospital psiquiatrico, donde fue diagnosticado de esquizofrenia y alucinaciones, y puesto en tratamiento. Hace tres días, escapo, sin que nadie pueda entender como lo consiguió.

Danvers State Hospital

El Superior de los Jesuitas en Estados Unidos seguía su caso de forma personal, y ante su desaparición, investigo sobre el resto de los niños. Un total de siete huérfanos habían sido recogidos en 1927, y llevados a diferentes orfanatos de la coste este. Hace tres meses, todos ellos empezaron a tener pesadillas, y fueron llevados a hospitales psiquiátricos. Separados como estaban en diferentes lugares, y tras tantos años, nadie tuvo información de los demás casos. En la ultima semana, tres de los niños, entre diez y quince años, murieron intentando escapar, otros tres han desaparecido, y solo uno sigue hospitalizado.

Por sus propias y privadas razones, el Superior de los Jesuitas, le ha pedido ayuda a Donovan, para que use su autoridad para realizar una investigación sobre esos niños. También le ha solicitado que permita a uno de los suyos, el Padre Winbish participar en la investigación.

Doctor Henry Larkin

Donovan le explica la situación a sus agentes y les presenta al jesuita. En apenas unos minutos, parten al aeropuerto, para volar a un pequeño aeródromo cercano a Boston. Al aterrizar, deciden dormir primero unas horas, antes de visitar el Danvers State Hospital,donde esta el ultimo de los siete huérfanos, Nicky. Al amanecer, viajan casi dos horas, y la burocracia del psiquiátrico, solo es vencida gracias a la orden judicial que traen firmada desde New York. Tras mucho papeleo, y un engreído joven ayudante, consiguen hablar con el Doctor Henry Larkin, el encargado del caso del niño. Pero este solo se muestra preocupado de una reunión con otros importantes doctores de la universidad de Princeton, y ni siquiera sabe quien es el niño. Solo que según su ficha, recibe un potente tratamiento para evitar las alucinaciones que sufre. Pero les firma la autorización para verlo.

Durante casi una hora, recorren pasillos de altos techos, bien iluminados donde están los despachos de prestigiosos doctores, pasan a edificios de ladrillo con ventanales, llenos de habitaciones y celadores, y llegan por fin a barracones donde se hacinan enfermos, que solo son un numero, consolados por monjas agotadas. En uno de los ultimas construcciones, ya casi en los bosques, encuentran a la hermana Lilly, cuya Nickyresistencia ferrea tienen que vencer, para hablar con el niño. Nicky tiene también pesadillas, pero la monja ha conseguido mantenerlo tranquilo, pese a que es facil ver que no le da las medicinas que tienen prescritas a ninguno de los quince niños. Los personajes ven, que dada la cantidad de comida y mantas, posiblemente las venda de forma ilegal.

La entrevista con el niño no trae mucha información, salvo una descripción de sus pesadillas. En ellas, ve como unos seres terroríficos, apenas humanoides, surgen del mar, en una playa, por la noche. Nicky siente como le llaman, y como tiene que ir a ese lugar. Por suerte, la hermana le lleva dos semanas diciendo que le llevara allí, y aunque ha retrasado el viaje dos veces ya, su confianza en su cuidadora es tan grande, que no tiene el impulso de huir.

Al menos, por ahora. El niño ha dibujado muchas veces sus sueños. En su trabajo, se identifica, con gran calidad, unos arrecifes, que permiten identificar la playa de los monstruos marinos.

Sister LillyTras despedirse de la hermana, deciden partir a Insmouth. Esta claro que cada niño ha escapado por sus propios medios, y los supervivientes deben estar camino de la playa de sus pesadillas. Tras otras dos horas de viaje, siempre vigilantes a la presencia de menores huidos, llegan por el sur a la extraña localidad. Pero en vez de dirigirse al pueblo, se acercan a los acantilados situados al sur, que encierran una playa, desde la que el arrecife del Diablo se enmarca contra el horizonte, tal y como se veía en los dibujos de Nicky. En lo alto, una docena de casas, desde cuyas ventanas, los lugareños se ocultan tras pesadas cortinas, para ver como el coche de los visitantes se detiene frente a un almacén, cuya puerta principal esta decorada con un cartel pintado a mano:

“Se cazan monstruos”

En su interior, aparejos de pesca, arpones, material de navegación. Cajas viejas, estanterías sin limpiar, y un olor a pescado. En el centro, con poca luz, reina un oso disecado, al que le han incrustado la enorme cabeza de un atún rojo en su parte superior.